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Oscar fabrica Muebles de Metal con repuestos viejos de Motos

Publicado el: Miercoles, FEBRERO 8, 2017

El ingenio y la creatividad de Oscar Lezcano, participante de Tenonderã no tiene límites, “nada se pierde todo se transforma” es su lema para seguir viendo una oportunidad en cada situación. “Mis mesitas y sillas de repuestos viejos de motos, la pongo en venta aquí mismo y se aprecian mucho”, nos dice.

El poder ver más allá de nuestras vivencias cotidianas es una virtud que cobra mayor fuerza en los momentos difíciles que toca afrontar a los seres humanos. A la condición de pobreza y vulnerabilidad que viven muchos de nuestros compatriotas se suma el aislamiento, las grandes distancias entre las localidades rurales y urbanas. Todos estos factores pueden ser considerados aspectos negativos que juegan en contra de cualquier proyecto, sin embargo, pueden también en ciertos casos convertirse en factores potenciadores para impulsarlos a salir adelante.
 
Este es el caso de Oscar Lezcano, un hombre de mediana edad participante del Programa Tenonderã quien nunca perdió ese deseo de aprender, de crecer, de apostar y soñar. Desde muy joven fue un alumno destacado en la escuela rural de su comunidad, en la Colonia Nicolás Bo, distrito de Carayaó en Caaguazú, con la ayuda de autoridades distritales y a través de una fundación se trasladó a la ciudad de San Lorenzo donde culminó sus estudios secundarios. A partir de ahí debía trazar su futuro, por lo que continúo asistiendo a cursos en forma paralela inscribiéndose en los cursos gratuitos ofrecidos por el Servicio Nacional de Promoción Profesional, SNPP, donde obtuvo el título de técnico en soldadura, esa era la llave para emprender un proyecto que le daría la oportunidad de generar sus propios ingresos, Oscar podría por fin tener su propio negocio.
 
Sin embargo, los sueños a veces traen consigo circunstancias difíciles que nos ponen en la paradoja de tomar dos actitudes que podrían cambiar el curso de nuestra historia, paralizarnos o impulsarnos, dos caminos, uno para atrás y otro para adelante. Felizmente Oscar optó por asumir la segunda actitud, encontró la manera que las dificultades pudieran ser simplemente una parte del proceso de aprendizaje, porque lo mejor aún estaba por venir a su vida.
 
Así nos cuenta esta parte de su historia, “tuve que ir a Ciudad del Este, allí la pasé muy mal; trabajaba como estibador, dormía en los corredores sobre bolsas vacías para ahorrar un poco de dinero, pero ganaba muy poco y tenía que comprar todo” expresó.
 
Desesperanzado, volvió a su comunidad, donde trabajaría en la chacra con su papá; en esa oportunidad encontró a su padre enfermo y con pocos recursos para dedicarse a la agricultura, no existían cultivos rentables, comenta Oscar y la gente cultivaba tan solo algodón y tabaco, el algodón dejo de existir y el tabaco tenía poca demanda, relata.
 
Igualmente invirtió en cultivos de consumo y le puso empeño al trabajo en la chacra con sus padres, ya que debían alimentarse, en ese tiempo ya Oscar formó su propia familia, poniendo el hombro para sacarla adelante.
 

“Pude hacer el curso de mecánica de motos porque mi familia tenía el apoyo de Tekoporã”

 A pesar de esta situación su curiosidad, sus ganas de aprender y de cumplir sus metas estaban aún latentes en la vida de  Oscar y nada ponía freno a sus sueños, en esa frecuencia se mantenía permanentemente hasta que se presentó la oportunidad de realizar un curso de mecánica en Santa Catalina, sin meditarlo, dejo las changas y fue a participar del curso de mecánica de motos, “fue un gran sacrificio para todos, pero pude hacerlo porque ya mi familia estaba incorporada al Programa Tekopora”, recuerda, “ese apoyo era muy importante para nosotros”.
 
A partir de allí su proyecto empezaría a tomar forma, a través de amigos de la familia, consiguió le prestaran un terreno cerca del centro de la colonia, para montar por fin allí su taller. “Empecé comprando sólo un juego de llaves y no me iba muy bien en el trabajo, no tenía los elementos suficientes para trabajar.  Además, tardaba mucho en arreglar las motos, pues   mandaba las piezas a otros mecánicos para desarmar y armar y a los clientes les pedía que fueran a la ciudad a comprar los repuestos”, menciona.
 
Pero como todo lo que se desea con fuerza se manifiesta, y Oscar es fiel ejemplo de ello, llegó la posibilidad que sí le daría la llave maestra para concretar ese sueño que albergaba desde hacía tiempo, contar con el capital para abrir su taller, y no solo eso, tener además  oportunidad de capacitarse en un perfil de negocios que había creado en su mente, pero no tenía las herramientas reales para llevarla a la práctica, era algo abstracto que hoy se materializaba, a través del Programa Tenonderã.
 

Con Tenonderã, tendría capital semilla, herramientas financieras para ponerlas en práctica y daría andamiaje al anhelo de tener su propio negocio

“Recibí a través del programa el capital que necesitaba para emprender mi propio trabajo; elaboré mi perfil de negocio y obtuve el apoyo económico que me permitió comprar las herramientas que me faltaban para aumentar mi capacidad de trabajo y para construir mi tallercito de madera”, rememora orgulloso.
 
Su taller es hoy una realidad palpable, que cuenta con una importante clientela y con muy buena fama, ya que la calidad del trabajo de Oscar es apreciada por todos los que requieren sus servicios. Oscar de hecho no se ha conformado con esto, actualmente tiene previsto ampliar su taller, observando los requerimientos de la gente decidió ofrecer un servicio más, el de gomería, para ello invirtió en la compra de un equipo compresor, esto le permite aumentar su ingreso para ampliar su taller, al que está dotando de nuevas herramientas, entre las que incluyó una soldadura eléctrica, que no solo usa para reparar piezas rotas de las motos, sino para fabricar muebles de metal.
 
El ingenio y la creatividad de Oscar no tiene límites, nada se pierde todo se transforma es su lema para seguir viendo una oportunidad en cada situación. “Mis mesitas y sillas de repuestos de motos, la pongo en venta aquí mismo y se aprecian mucho”, nos dice.
 
El arte del reciclado es un anexo de su taller al que incorporará otro servicio en breve, para lo cual obviamente precisa más espacio, por lo que piensa invertir en la compra de una extensión más de terreno para construir una pequeña rampa de piedra que convertirá en lavadero. Para el efecto ya ha invertido en la compra de una Hidrolavadora.
 
La diversificación es moneda corriente del participante de Tenonderã, indudablemente nos quedaríamos cortos para contar la infinidad de proyectos que podrían ir surgiendo a lo largo del tiempo, pero el futuro es algo que para Oscar nunca tuvo nada de incierto, y hoy mucho menos, su faceta de emprendedor innato tiene el soporte de un Programa Social que lo capacita, que le ofrece competencias para seguir creciendo. Tanto así que al despedirnos tuvimos la seguridad que Oscar nos contaría de un nuevo proyecto, y sí, éste es en un futuro cercano contar con su propia sección de venta de repuestos en su taller, de manera a brindar un servicio inmediato a sus clientes, evitando que ellos paguen un sobrecosto al tener que trasladarse a puntos distantes para cambiar los repuestos de sus motos.
 
Dejamos atrás la historia del participante del Programa Tenonderã, un testimonio impregnado de matices que describen las virtudes de un hombre que antepuso sus sueños a su realidad, que no sucumbió ante los obstáculos y que optó por sortear todo tipo de obstáculos para llegar a su meta.
 
Hoy la vida de Oscar y su familia tiene otro matiz, y ante todo tienen el respaldo de un Programa Social impulsado por el gobierno nacional que brinda oportunidades a miles de familias que habitan en diferentes puntos de nuestro territorio, permitiéndoles a cada una de ellas ser parte activa de su comunidad con la puesta en marcha de sus propios emprendimientos, logrando la auto sustentabilidad.