Gobierno Nacional

Actividad Comercial minorista emerge como segunda opción más importante a Producción Pecuaria

Publicado el: Miercoles, FEBRERO 15, 2017

En el Programa Tenonderã se ha completado la digitalización de los negocios pendientes de carga en la base de datos, hasta mediados de diciembre de 2016, gracias a lo cual se puede obtener una visión de conjunto de los tipos de negocios emprendidos por las 10.215 familias apoyadas del Programa a esa fecha.  Es la primera vez que los datos reflejan el universo de familias participantes del Programa, cuya distribución se presenta en el gráfico.  Publicaciones anteriores estaban basadas en datos parciales.

La producción animal concentra más del 75% de los negocios apoyados, señalando un notable incremento respecto a los análisis realizados anteriormente con base en muestras parciales.  El ganado vacuno ya ha superado el 30%  (3.131 familias), las aves de corral superan el 22% (2.281 familias) y los cerdos, colmenas, ovejas o cabras se mantienen en el 18,4%, practicada por 1.881 familias participantes.  Cada una de estos sub rubros de producción animal supera por más de 2 veces a la siguiente modalidad de inversión en la preferencia de las familias.

Cabe destacar que la distribución presentada refleja la voluntad de las familias participantes.

La retracción cada vez más acentuada de la actividad agrícola

En contraposición a la primacía de la producción animal como opción de negocio de las familias participantes, la actividad agrícola se retrajo significativamente con respecto a los sondeos de los tipos de negocios realizados anteriormente.  Inicialmente las inversiones agrícolas tenían una presencia del 13%, ubicándose después de la producción animal, con una incidencia pequeña, pero importante en la distribución. 

La participación de la agricultura fue disminuyendo continuamente hasta la situación presentada hoy, donde ya quedó relegada entre las actividades residuales, con una participación inferior al 5 %. 

Debe tenerse en cuenta que esta situación corresponde al recuento donde se considera sólo los negocios principales, porque hay familias que presentaron más de un perfil de negocio, uno principal y otro adicional. Si se consideran ambos negocios familiares, la participación de la agricultura se duplica, siendo realizada por 829 familias, la mitad de las cuales la toma como negocio adicional.

Teniendo en cuenta que más del 90% de los emprendimientos apoyados por el Programa se encuentran en las zonas rurales, la muy baja opción por la agricultura resulta una situación llamativa, pues revela que para la mayoría de las familias participantes, las actividades agrícolas no son consideradas como negocio.  El repliegue de la agricultura como opción se torna evidente en estas cifras y suscita varios interrogantes.

Nuevas actividades emergentes en el área rural

La actividad comercial minorista emerge como la segunda opción más importante después de la producción animal, aunque su participación en el gráfico no sea muy gravitante. De hecho está dividida en dos modalidades: el almacén tradicional o despensa, que aparece como tercera opción, practicada por el 6,6%  de las familias (practicado por 736 familias participantes). Esta modalidad también responde a la pauta tradicional de las familias rurales de estratos medios, para la generación de ingresos monetarios de corto plazo, combinada con la disminución de gastos de acceso a alimentos y otros bienes.  La expectativa respecto a los emprendimientos del programa apuntaba a una importante participación de este tipo de negocios; sin embargo, llama la atención su limitada incidencia.

Por otro lado está el llamado “comercio específico”, de reciente aparición en el área rural refleja la rápida expansión de pautas de consumo propias del área urbana en la población rural, a tal punto que su participación entre los tipos de negocios supera incluso al almacén tradicional (7,2% de las familias, 762 participantes), apareciendo como segunda actividad en la preferencia para la inversión principal de las familias.

Las actividades más frecuentes en esta categoría corresponden a venta de ropa, cantina o venta de comida, carnicería, mercería, venta de repuestos de moto, venta de bisutería, venta de maquillaje o artículos de belleza, venta de chipa, entre otras.

La actividad hortícola también corresponde a actividades emergentes en el área rural tradicional del país. La horticultura comercial representa todo un desafío para las familias rurales, por la magnitud de las inversiones requeridas, la alta dedicación de la mano de obra, la complejidad de las técnicas productivas y las barreras para el acceso a los mercados con productos altamente perecederos. Quizás estos factores expliquen en parte la limitada presencia de esta actividad entre los tipos de negocios elegidos por las familias (2.7 % con 278 familias).  Sin embargo, hay testimonios ejemplares de la forma en que el Programa propició la iniciación de la actividad, de cómo acompaña a los participantes que se iniciaron en ella y de los excelentes resultados obtenidos por algunas familias en este rubro.

Los servicios tienen similar incidencia que la horticultura en la distribución de los negocios apoyados por el Programa con 2.7% (277 familias).  Corresponden a la penetración de pautas urbanas en el ámbito rural, asociadas a nuevas necesidades de la población.  Las más frecuentes son: peluquería, maquillaje, reparación de teléfonos celulares, taller de motos, lavandería, gomería, reparación de joyas, decoración de eventos, entre otros.
Proporciones residuales de familias incursionan en actividades tales como industria doméstica y producción forestal.