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“María” fiel testimonio de amor, fuerza y coraje

Publicado el: Martes, ABRIL 11, 2017

María de la Paz Duarte nació en Tomas Romero Pereira, la mujer, esposa y madre es hoy participante del Programa Tenonderã, a lo largo de su vida María ha pasado por situaciones extremadamente difíciles, desde separaciones, duelos, humillaciones, episodios que sin embargo no han podido detenerla, sino más bien han logrado impulsarla para aferrarse a la esperanza de tener una oportunidad que le abriera la puerta a un futuro más prometedor.

María vivió en Ciudad del Este hasta su orfandad, a la edad de 13 años se trasladó a Bella Vista, departamento de Itapúa, donde residió hasta cumplir la mayoría de edad. En esa ciudad conoció a Julián Luque con quien formó una familia. Al poco tiempo María quedó embarazada y tuvo su primer hijo, el bebé nació con Síndrome de Down, requiriendo cuidados especiales que debido a la precariedad económica de la pareja no podían ofrecérselo en su totalidad. 

La joven madre se ocupaba del pequeño y ayudaba en las tareas domésticas a su suegra con dificultad, porque María carece de dedos en la mano derecha, esto limitaba mucho su desenvolvimiento para realizar ese tipo de labores. Al poco tiempo María se embaraza nuevamente, estando de tan solo dos meses, vuelve a recibir un duro golpe, pierde a su esposo, Julián fallece en un accidente de tránsito. Esta tragedia golpeó fuertemente a la joven, quién se encontró absolutamente desamparada, mucho más aún porque su suegra la echa de la casa quedando sin hogar y alimento para su familia.

La discapacidad de María la limitaba para poder realizar alguna tarea en el servicio doméstico, su formación tampoco era suficiente para realizar otro tipo de trabajo, conseguir el pan para sus hijos resultaba cada vez más difícil por lo que retorno a Ciudad del Este para comenzar su etapa de viuda. Allí consiguió un empleo en el Aeropuerto Guaraní, alquilo una pieza que ni siquiera tenía piso, dormía sobre un colchón tirado en el suelo con su pequeño, aguardando los meses para dar a luz a Yenifer Juliana, la pequeña que felizmente nació sana en un centro asistencial.

María era el reflejo de su lucha, esos dos pequeños la sostenían, y ella sostenía a sus hijos, era su responsabilidad y seguía adelante. La vida, le seguía poniendo obstáculos, trabajar con dos hijos, donde dejarlos, cubrir el alquiler, la comida, todo era muy difícil, pasaron los meses y no se cubrían los gastos, por lo que fue desalojada sin compasión por retrasos en el alquiler.
Con un niño de un año y una bebé de 4 meses, María estaba de nuevo en la calle, esta vez siendo víctima de la noche, del frío, la inseguridad. No tenía más salida que volver a Tomás Romero Pereira y recurrir a su padrastro, buscando un techo, donde no estuvo mucho tiempo por la condición de pobreza del hombre.

Finalmente contactó con su hermano materno, oriundo de Cerrito, en el departamento de Ñeembucú quién le envió el pasaje y ayudó a encontrar un trabajo en el servicio doméstico, fue allí en esta ciudad que conoció a su actual pareja, Alberto Villalba, pescador, ambos decidieron vivir juntos y adquirieron un terreno fiscal donde construyeron una pequeña vivienda.
Al transcurrir los años y con una vida más estable la familia logra ingresar al Programa Tekoporã, a partir de allí las cosas empiezan a mejorar, con las Transferencias Monetarias y la asistencia por discapacidad se pudieron cubrir los gastos básicos, y lo más importante, la educación de sus hijos. El alivio si bien era importante aún no era suficiente para las necesidades de la familia.

La tenacidad que caracterizó a María y que marcaron sus triunfos ante las adversidades permanecía intacta, y sobre potenciada ante el apoyo de su pareja. Esto los motivo a busca otra oportunidad a través de la Secretaría de Acción Social, allí surgió la posibilidad de ingresar a otro Programa, Tenonderã.

Este Programa representaba indudablemente la posibilidad no solo de generar sus propios ingresos, sino de mejorarlos a partir de su propio esfuerzo. En el año 2016, la familia dio su primer paso, se incorporó al Programa que a través de sus Gestores de Negocios apoyaron la elaboración de un Plan de vida y Perfil de negocios para arrancar el nuevo Proyecto.
Con el Capital Semilla y un crédito no reembolsable, de G. 2.400.000 comenzó el sueño, “Una despensa”, el motivo, María podría manejarlo, administrarlo, y cuidar a sus hijos. La primera inversión mercaderías, mobiliario, estantes, balanza electrónica y mejorar el lugar construyendo un pequeño salón para habilitar la despensa.

Hoy María obtiene ingresos diarios con la venta de mercaderías, la rentabilidad de su despensa le permitió reinvertir en la compra de más electrodomésticos para almacenar   productos perecederos y surtir con mayor variedad de mercaderías el negocio que le genera un ingreso sostenible para toda su familia.

La historia de María no tuvo un revés, sino más bien una transformación, hacedora de su destino con la fuerza y empoderamiento que caracterizan a miles de mujeres que deambulan por esta patria, ella no se dejó vencer, y sobre todo nunca dejó de soñar, ese sueño hoy es su realidad, esa realidad que está lejana solo para quienes se niegan a ver que existen oportunidades y que de las grandes crisis se generan los verdaderos cambios.

Lo más importante en esta historia es que las puertas que ha logrado abrir María son para toda una familia y para una generación que incorpora valores a los que no ha tenido acceso nuestra protagonista, educación, salud, alimentación segura, capacitación y oportunidad, todos ellos incorporados a través de los Programas Sociales de la SAS con la finalidad de quebrar la brecha de la pobreza extrema de las futuras generaciones de nuestro país.