Gobierno Nacional

Madres de Programas Sociales de la SAS artífices del cambio de una generación

Publicado el: Viernes, MAYO 12, 2017

“Mi sueño es que mis hijos terminen sus estudios, porque en mi familia solo llegamos hasta el 6to grado y después teníamos que ir a trabajar, a causa de nuestra pobreza no podíamos proseguir nuestros estudios”, éste es el deseo de Mercedes Caballero, madre de Tekoporã y actual participante de Tenonderã, en su historia deseamos reflejar la templanza de miles de participantes que cada día ponen su máximo empeño en este objetivo, educar a sus hijos, brindarles oportunidades que ellas no tuvieron, porque en eso se resume la esencia de una madre, un amor puro e incondicional que ambiciona lo mejor para sus hijos.

Atesorar este sueño a pesar de las limitaciones es lo que motivó a Mercedes a incorporarse a los Programas Sociales de la Secretaría de Acción Social. Oriunda de la compañía Palma, distrito de Villa del Rosario, departamento de San Pedro, Mercedes ingreso en una primera etapa al Programa Tekoporã para posteriormente incorporarse a Tenonderã, programa que le permitió cumplir además el sueño propio, el de tener su propia despensa. Ella relata que ya había tenido un pequeño negocio que perdió a consecuencia de la larga enfermedad que padeció en un tiempo su padre, situación obviamente que supero y fue el momento en que abrigó la esperanza de contar en algún momento con otro negocio, y la oportunidad llegó nuevamente a través de la SAS.
 
Mercedes es consciente que solo mediante el trabajo podrá brindar a sus hijos la educación que precisan para salir de la pobreza “yo no puedo dejar que mis hijos sigan ese mismo camino, les inculco nuestra cultura, nuestra historia, pero no puedo dejar que mis hijos no terminen sus estudios porque hoy en día son los papeles los que hablan, si yo no hago estudiar a mi familia quedaremos estancados”, refiere con mucha firmeza en su voz.
 
“Por eso agradezco a Dios y al Gobierno porque nos hicieron llegar Tenonderã, para nosotros el Programa representa un ahorro, siempre fue mi sueño tener una despensa, de hecho, ya tuve una despensa después mi padre cayó enfermo y gasté toda la plata que tenía, pero siempre tuve fe en Dios de qué algún día iba a conseguir levantar de nuevo mi despensa y ese es mi agradecimiento a Dios y al Gobierno”, remarca.
 
“Gracias a este proyecto pude de nuevo levantar mi despensa, yo trabajo en mi casa con mi despensa y mis artesanías, mientras mi marido trabaja en la estancia, tengo todo en mi despensa, vendo de todo un poco.
Hago mis artesanías de hilo, totora, de karanday, de semillas y con eso ayudo a mis hijos que van a la escuela, entre la despensa y mis artesanías me sostengo porque yo tengo mis hijos a quien alimentar, tengo que comprar uniforme y hay muchos otros gastos que debo ir cubriendo diariamente”, dice Mercedes.
 
Pero la despensa de nuestra participante se ha ido adaptando a los cambios y necesidades del lugar, los recursos percibidos en concepto de capital semilla le han permitido invertir en la compra de más mercaderías convirtiéndolo lentamente en casi un almacén de ramos generales, donde se encuentra de todo, incluso los macateros pueden comprar lo que necesiten en el negocio, desde ropas, zapatos, y hasta cubiertos.
 
La proactividad de Mercedes y la oportunidad de acceder a través del Programa a una serie de capacitaciones han permitido que pueda realizar inversiones direccionadas, en el primer desembolso invirtió en la compra de productos enlatados y a granel, luego fue incorporando otras mercaderías evaluando las necesidades de la gente del lugar, esta asistencia es brindada por Tenonderã a través de los Gestores de Negocios quienes acompañan a los participantes a ir creando el perfil de negocios con una proyección prometedora en materia de ingresos.
 
Si bien la auto sustentabilidad es el objetivo del Programa Social, el perfil del participante es también primordial porque es quien llevará adelante el proyecto, el puntapié inicial que comprende capacitación y planificación apunta a proyectar a corto y mediano plazo un emprendimiento exitoso para cada uno de ellos.
 
Mercedes fue consciente de ello y puso todo ese empeño impulsada aún más por el amor de madre que busca cumplir otro anhelo, éste mucho mayor que el anterior, el que sus hijos culminen sus estudios, “mi sueño es ese, yo puedo enseñarles lo que sé, pero no quiero que solo tengan el 6to grado, aspiro a que sigan estudiando porque los papeles hablan, si no hago estudiar a mi familia se quedará estancada como yo”, nos dice esta madre que ya tiene un hijo que está cursando el 7mo grado y otro en la educación media, ella sueña que ellos sean útiles a su comunidad y que incluso puedan recibirse en la universidad.
 
Mercedes deposita una gran esperanza en sus hijos, pero como toda madre no por ella, sino por ellos, porque todas y cada una de estas participantes tienen esa fuerza que impulsa a crear un mundo único para cada uno de sus hijos, demostrándoles que son capaces, maravillosos y que todo lo que deseen está al alcance de sus manos con el total e incondicional apoyo de ellas, quienes darán alas a sus sueños.